Él es él y Rafa, según palabras de uno de los tenistas con más proyección nacional, es un deportista único y excepcional al que será muy difícil acercarse. Por eso no le gusta la comparación. Carlos Alcaraz se marcha a París para disputar la fase previa de Roland Garros con mucha ilusión, pero también consciente de que será muy complicado avanzar de ronda. Sueña con ganar Wimbledom aunque su superficie sea la tierra batida. De momento, por qué no, lo que sueña es con seguir dando pasos en el tenis profesional a sus 17 años.