Este alpinista madrileño afincando en Cartagena ha sido uno de los compañeros fijos de las últimas expediciones de Sergi Mingote, tristemente fallecido hace unos días, precisamente en la última aventura que ambos emprendieron con más compañeros en el K2. Un accidente del que Garranzo se enteró fuera de la zona porque días antes se vio obligado a abandonar y ser evacuado por problemas de salud. La noticia le cayó como un mazazo. Ahora, sigue en Islamabad a la espera de poder repatriar el cuerpo de Mingote, tarea encomendada por la familia del alpinista catalán, y regresar de una vez a España.