Quienes controlarán la entrada de coches en el centro de grandes ciudades, son los ayuntamientos. En Cartagena, el viandante seguirá ganando terreno al vehículo. La ciudad costera busca convertirse en una ciudad más para el peatón que para el vehículo. Para el Mes de la Movilidad se tratarán propuestas como instalar puntos de bicicletas para conectar los edificios municipales, crear espacios para la recarga de vehículos eléctricos y usar aparcamientos disuasorios en días festivos para no saturar el centro.

Entre las medidas a debatir, está construir carriles bici de continuidad y reducir la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora en el centro. Para los ciclistas todavía hay trabajo por hacer. Además, el jueves de Carthagineses y Romanos habrá un autobús gratuito para que los niños acudan a la feria. Con todas estas propuestas, se busca conseguir una Cartagena sostenible.