Bolas de fuego que engullen a bomberos en Murcia, mujeres que relatan ante un tribunal cómo fueron violadas en Jumilla, teorías sobre la muerte de un hombre que presuntamente estaba robando en una casa de Cieza… Siempre llevamos muchos temas para contar en Código 112.

Pero si hubiera que destacar para ustedes un caso de los que hemos abordamos, no lo dudaría: el de la detención de un profesor jubilado por supuestos abusos sexuales en Mazarrón.

Era un secreto a voces en la localidad costera. Cuando la noticia se conoció a través de un comunicado de la Guardia Civil, un equipo de 7TV visitó el municipio. Allí todos los vecinos entrevistados a pie de calle lo sabían, y para ser justos, en honor a la verdad, todos defendían al detenido y no se lo podían creer.

El arrestado, puesto en libertad con cargos por un juzgado de Totana, tiene 68 años, es profesor jubilado y ex director, muchos años, de un colegio. Miles de mazarroneros han pasado por sus manos, a nivel docente, claro. Es por ello que es persona muy conocida y querida.

Una menor de 14 años se acercó a la Benemérita a poner la denuncia en compañía de su madre. Y cuando empezaban a investigar el caso llegó otra segunda menor, también en compañía de sus progenitores a interponer otra nueva denuncia, por lo mismo. De lo que estamos hablando, para dejarlo claro, sería de posibles tocamientos. En ambos casos se habrían producido en las clases particulares que el profesor les impartía a las denunciantes.

De la investigación lo único que ha trascendido es que se ha obtenido en los móviles de las menores “indicios que relacionan a la persona denunciada con la presunta autoría de tales abusos”.

En Código 112 entrevistamos a Salvador Fernández, el hombre que defendió al profesor detenido cuando fue interrogado en sede judicial. Criticó que aún no puede solicitar pruebas al juzgado de Totana que lleva el caso y la poca carga probatoria del caso.
Justo es recordar que la Guardia Civil no detiene a nadie por gusto.

Pero, claro, la dificultad de investigar abusos sexuales, cuando se dan, es que no dejan marca. No dejan una lesión visible. Las lesiones que deja son en la libertad e integridad sexual de cada uno, y esas marcas no se ven.