Delatado por las huellas dactilares. Arranca hoy el juicio contra un marroquí acusado de matar a un compatriota en 2006 en Mula. Sus huellas estaban en la mordaza que llevaba el cadáver. Él niega los cargos. Se enfrenta 15 años de prisión.

El individuo, de 37 años y nacionalidad marroquí, acusado de matar a un compatriota entre finales de 2005 y primeros de 2006 ha defendido este lunes su inocencia y ha asegurado que no tenía ninguna relación con la víctima, que la conocía sólo se ir a la carnicería donde trabajaba y que regentan sus hermanos. “No tenía ninguna razón para matarlo, era una persona mayor”, ha afirmado.

Igualmente, se ha remitido a una documentación en la que se pone de manifiesto que podría haber estado en Italia entre febrero y marzo, periodo éste en el que podría haber ocurrido el crimen según los forenses.

También ha subrayado que no entiende ni sabe cómo fueron a parar sus huellas tanto en la mordaza de tela que la víctima tenía en su boca como en la cinta de embalar con la que se tapó la nariz y la boca. “He estado pensando todo este tiempo”, ha indicado el procesado, quien ha destacado que la única explicación que se le ocurre es el hecho de que le vendiera carne a la víctima.

El juicio con Jurado Popular ha dado comienzo este lunes, en la sección segunda de la Audiencia Provincial, con la declaración del acusado, para el que el fiscal pide 15 años de cárcel por un delito de homicidio. Continuará este martes, a partir de las 9.30 horas.

El fiscal ha hecho hincapié en el hecho de que la cinta adhesiva que se utilizó para amordazar a la víctima era la misma que se utilizaba en la carnicería donde trabajaba el acusado y en la que compraba, en ocasiones, la víctima. En concreto, ha advertido que las huellas no estaban en la cara externa de la cinta, sino en la parte interior, es decir, la que lleva pegamento.

Una cuestión que el procesado ha dicho que no entiende y que durante todo este tiempo, cuando se enteró, le ha estado dando vueltas a poder encontrarle una explicación. “No sé de dónde vienen las huellas, puede ser que le vendiera algo embalado en la carnicería, porque somos un bazar también y vendemos de todo”, ha señalado.

El acusado ha negado que tuviera relación alguna con la víctima, pero el fiscal le ha recordado que actuó de intermediario para que alquilara un coche, precisamente el mismo que éste alquiló días antes, en noviembre de 2005. Sobre esta cuestión, el acusado ha reconocido que lo acompañó hasta un concesionario de Alcantarilla, ya que el dueño era conocido de él y se ganaba una comisión por este tipo de trabajo.

Dado el avanzado estado de descomposición en el que se halló el cuerpo, que apareció semienterrado y en estado de putrefacción, en un paraje situado entre Bullas y Totana, una zona forestal poco transitada y sin viviendas cerca, el 14 de abril de 2006, los forenses sólo pudieron determinar un periodo orientativo en el que pudo ocurrir la muerte, entre finales de 2005 y marzo de 2006. Sin embargo, no es hasta cuatro años más tarde, en julio de 2010, cuando es detenido el acusado.

El acusado ha resaltado que entre el 3 y el 15 de enero de 2006 estuvo en Marruecos y entre febrero y marzo en Italia, ya que el 31 de marzo fue detenido, según Interpol, por un delito de tráfico de drogas; un extremo que ha negado de forma tajante el acusado, que ha justificado su detención al hecho de que el permiso de residencia estaba caducado y por eso tenía orden de expulsión de ese país.

Sin embargo, no ha podido determinar la fecha exacta en la que permaneció en Italia, pero “los papeles acreditan que estaba allí” cuando supuestamente pudo cometerse el crimen.

Los motivos de viajar a Portugal y a Italia son de negocios, ha dicho el acusado, ya que en ambos países compran ropa, alguna de marca, a precios más económicos, para poder después venderla en el bazar de sus hermanos en Mula.

El abogado defensor, Fermín Guerrero, ha enfatizado en que en este caso “sólo hay hipótesis” y ha defendido al acusado como una persona “intachable” y ha llamado la atención en el hecho de que no se considera una persona peligrosa cuando a los 15 días de ingresar en prisión salió bajo una fianza de 10.000 euros que pagó su familia.

El acusado ha asegurado que no se iba a dar a la fuga porque no hizo nada. Sin embargo, el fiscal ha cuestionado porqué acudió a la Comisaría de Yecla para sacarse un nuevo pasaporte, a sabiendas de que tenía retirado por orden del juez el suyo, algo que el procesado ha justificado porque sin el pasaporte no podía renovarse el DNI y seguir cotizando.