La victima murió ahogada en su propia sangre como consecuencia de las heridas que le hizo presuntamente el acusado. Además los forenses son claros: era consciente de lo que hacía, y no tiene ninguna patología mental grave. Lo han dicho psicólogos y forenses en la cuarta sesión del juicio por la muerte de la joven rosa María, en Canteras (Cartagena), en 2017.