Este sábado se cumple un año de esta espeluznante imagen. Parte del ficus gigante de Santo Domingo se caía a mediodía en la plaza de Santo Domingo de Murcia. El pánico cundió entre los que allí estaban porque todo ocurrió en cuestión de segundos. Por suerte, no hubo heridos graves aunque sí daños materiales.

Temían que pudiera haber alguien bajo las pesadas ramas del Ficus. El sonido al crujir evitó una tragedia. Los viandantes y los que estaban sentados en la plaza pudieron ponerse a salvo.

Ha pasado un año y, como si de un ser humano se tratase, este ficus centenario ha sido sometido a todo tipo de atenciones para recuperar su salud. Ahora está minuciosamente controlado. Es sometido a podas de seguridad, parches contra el calor, trenzado de sus ramas para evitar que se rompan, rociadores de humedad para bajar la temperatura y un novedoso sistema a nivel mundial creado por una empresa murciana.

Solo ha cumplido 120 años, algo más de un tercio de su vida. Siguen brotando sus hojas pero nunca volverá a ser el de antes. Ha perdido en monumentalidad pero con una intención muy clara, la de ganar en seguridad.