Enclavado en plena montaña, Inazares esconde este jovencísimo viñedo. Para descubrirlo hay que subir a más de 1.400 metros de altitud. Son 8.100 cepas arraigadas a su terreno calizo, para su cuidado es necesario 8 veces más de trabajo manual.

Su desarrollo nace de un estudiado proyecto vitivinícola. Los autores: estos 2 enamorados del buen vino, José Andrés y Pedro. Ellos han importado de forma novedosa variedades cuya climatología coincide con la de esta pedanía de Moratalla.

Y como resultado: en sólo 3 hectáreas podemos encontrar desde un Viognier hasta un exclusivo Pinot Noir.

Un sabor de altitud con etiqueta murciana único en el mundo.