a Fiscalía solicita penas que suman 20 años para dos jóvenes que, presuntamente, llevaron a cabo conjuntamente una violación. Uno sujetaba la víctima y el otro cometía la agresión sexual. Fue una noche de alcohol que terminó a lágrimas.

La madrugada del 3 de septiembre de 2014, dos jóvenes, uno de origen boliviano, Richard P. C., y otro ecuatoriano, Diego M. M. B., se encontraron con una mujer en la barra de un bar.

Los tres amigos bebieron en el bar y en la casa de Richard, para seguir con la juerga, pero cuando ella dijo que se iba a casa, tuvo lugar la agresión sexual. Según la Fiscalía, Richard ordenó a Diego que sujetara a la víctima y entonces habría cometido la presunta violación.

Richard se ha defendido, ha explicado que mantuvo relaciones con la víctima pero consentidas, y que si ella presentaba moratones era que de camino a casa se había caído fruto de la ingesta de alcohol (hasta 8 litros de cerveza han dicho que compartieron entre tres)

El otro acusado, Diego, ha dicho que la víctima se resitió, lloraba y cerraba las piernas. Luego que Richard, de abultado historial criminal y peor fama de violento en Jumilla, le amenazó: “Sujétala o te pincho”, le espetó como una cuchillada a su voluntad. Por ello, ha confesado que “atemorizado hice el paripé como que le ayudaba”.

El relato de la víctima ha sido el más esclarecedor. “Me daban para que tomara -alcohol- pero cuando quise irme no me dejó”, en referencia a Richard. “Me tironeó del pelo y me dio manotadas”. Fue sujetada por Diego, “me bajó los pantalones y me penetró”.
La Fiscalía pide para Richard 14 años de cárcel por un delito de violación, con la vertiente agravada de acción conjunta de dos o más personas. Para Diego, como “cooperador necesario” se solicitan 6 años de cárcel.

De lo visto y oído esta mañana, el relato de la víctima ha parecido coherente con su denuncia y firme, sobre Diego también parece probada que fue amenazado para ayudar en la violación, y sobre Richard, su mejor argumento ha sido: “¿Por qué iba a violar a una mujer mayor si tengo novia?”. Y cada cual que saque sus conclusiones.

Últimamente, la mayoría de casos de agresión o abusos sexuales que pasan por la Audiencia Provincial de Murcia llevan siempre una buena dosis de intoxicación etílica, ya sea para anular la voluntad de la víctima y abusar de ella, o para buscar el atenuante en la condena del agresor al argumentar que, como estaba bebido, no “sabía” lo que hacía.