En las carreteras convencionales se producen el 80% de los accidentes mortales. En ellas se cometen las peores infracciones, y por eso la DGT quiere reducir de 100 a 90 kilómetros por hora la velocidad en estas vías. Medidas para unas vías que presentan la mayor tasa de accidentes, el año pasado 350 personas fallecieron en el país por exceso de velocidad.

Entre las medidas que incluye la nueva ley estaría el control de velocidad a través de drones. A quienes no les afecta la reducción de velocidad, de forma directa, es al sector del transporte, pero podría evitar situaciones de riesgo. La imprudencia que más incumplen los conductores es el respeto al límite de velocidad.