Desde 1865 llevan en activo estas vías, las de la línea de tren Cartagena-Chinchilla, bordeando el pantano de Camarillas, es paso obligado en el trayecto de tren desde la Región de Murcia hasta Madrid. Un camino de curvas que limita la velocidad de los trenes y las toneladas de peso en los mercancías, que dará paso a una nueva variante ferroviaria en línea recta entre Hellín y Cieza y que acorta el trayecto en en casi 18 kilómetros

Han pasado ya 11 años desde que se adjudicaran los primeros trabajos y la obra, tras varios parones, se encuentra en su fase final. Nuevas vías con traviesas válidas para ancho internacional, un túnel de 2,5 kilómetros, tres viaductos, y hasta 11 pasos superiores e inferiores.

La adjudicataria está terminando actualmente el entronque de la variante con la nueva línea a la altura de la estación de Agramón. Los propios técnicos nos cuentan que las vías podrían estar dispuestas este verano.

Mientras se mira de reojo a la entrada del AVE a Murcia por Alicante, parece que éste podría ser el año definitivo, tras retrasos históricos, para acortar el tiempo de viaje de Cartagena y Murcia con Madrid, en un trazado ferroviario, este sí, del siglo 21.