Francisco Belda es médico de familia en el centro médico de Alquerías. Allí trata diariamente a sus pacientes. Además es entrenador de fútbol. Hasta el pasado mes de enero estuvo dirigiendo al Alquerías de Preferente. El domingo unió su trabajo con su pasión, el fútbol, para salvar la vida de Rafa Lorente, futbolista del Club Deportivo Algar. No dudó en saltar al terreno de juego cuando vio como el defensa rojinegro se desplomaba. Belda tuvo la suerte de contar con la ayuda de varios profesionales sanitarios a los que no conocía. Pero no sólo ahí estuvo la fortuna de su lado. El Estadio Sánchez Luengo disponía de un desfibrilador automático y de la cánula de Guedel, vitales para estabilizar a Rafa Lorente. Es de los tragos más amargos que le ha dejado el fútbol pero agradece haber estado allí y haber contado con la ayuda de los otros “4 ángeles de la guarda”.