A la preocupación por el Brexit hay que sumar la preocupación por las naranjas murcianas porque, de momento, se quedan en los árboles. El sector agrícola está viviendo un momento crítico por el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Sudáfrica.

Y acaban así en el suelo. Esto se tendría que estar recolectado desde hace un mes, pero no es rentable recogerlas porque pierden dinero. Compiten con el mercado sudafricano, que tiene unos costes de producción más bajos y que está copando los mercados de Italia, Francia y Reino Unido.

Es imposible que los agricultores escondan su cara de preocupación, porque esta temporada que acaba de terminar ha sido, en palabras textuales, “desastrosa”.